PROVOCANDO AL OSO RUSO
Y es que estos días, los ciudadanos rusos se pasan el día intentando cambiar cada rublo que tienen en dólares o en euros, porque cada día que pasa su moneda vale mucho menos y las consecuencias son de sobra conocidas: sus salarios se vuelven minúsculos, la inflación se dispara, la especulación crece y de ahí al desabastecimiento y las estrecheces no hay más que un paso.Las razones, como apuntábamos, son varias: la que más les afecta, de forma brutal, es la caída de los precios del petróleo. Un fenómeno mundial que tiene mucho que ver con la negativa de la OPEP a rebajar la producción, el que Estados Unidos inunde el mercado con su crudo extraído mediante el fracking, la contracción de la demanda tanto por Occidente como por los países emergentes. Una situación un tanto insólita que ha dejado en la mitad los ingresos del tesoro ruso.
Por otra parte no llega dinero de fuera a Rusia, es más muchos rusos están sacando todo lo que pueden. Es el resultado de las sanciones, refirmadas estos días por Obama, como castigo por la toma de Crimea y la intervención de Moscú en apoyo de los rebeldes pro-rusos del este de Ucrania.
Un aislamiento financiero internacional que Putin no ha logrado frenar, a pesar de su estrechamiento de relaciones con China e India. A esto hay que añadir un resurgimiento de la actividad terrorista, como el reciente atentado en Grozni que dejó más de diez muertos.
Si alguien cree que todo esto puede minar la popularidad de Putin e incluso provocar su caída, creo que, una vez más cuando se trata de Rusia, se yerra el tiro.
No es Vladimir Putin alguien que se arredre ante las dificultades. Por el contrario, se crece y le da argumentos, la socorrida conspiración internacional, para llamar a la unidad interna y reforzar su control político. Seguramente va a tener las manos más libre que nunca para interferir en los asuntos de Ucrania, que tanta popularidad le ha dado, y mostrar al mundo que con Rusia no se juega.
Como apuntan desde algunos países nórdicos y desde las antiguas ex-repúblicas soviéticas del Báltico, hay preocupantes movimiento de la marina y la aviación rusa en la región. Una demostración de fuerza que se completa con un creciente rearme y puesta al día del arsenal nuclear.Putin tiene además otras cartas que jugar para demostrar al mundo, y sobre todo a la Unión Europea, que no sale gratis provocar al oso ruso. Sigue teniendo la llave del sesenta por ciento del gas que llega a Europa y una simple orden suya puede dejar tiritando y contra las cuerdas a media Europa, incluida la poderosa y crecida Alemania.
Puede que alguien se esté equivocando en sus cálculos. Lo que sí está claro es que provocar al oso ruso no sale gratis y habrá que estar muy atentos a los próximos movimientos del Kremlin. Porque Rusia no es la Unión Soviética, pero ¿estamos seguros de que es más débil?. A lo mejor convendría no ponerla a prueba.
Salud
Etiquetas: BAJADA PETRÓLEO, Putin, Rusia, SANCIONES, Ucrania





















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