Google

martes, abril 27, 2010

EUROPEOS DE BOQUILLA

Circulan por ahí los resultados de una amplia encuesta realizada en catorce países del Viejo Continente, doce de ellos de la Unión Europea, que muestran un dato preocupante. No llega a un sesenta por ciento el porcentaje de europeos que se sienten orgullosos de serlo y la mayoría antepone su nacionalidad de origen o incluso su ciudad, pueblo o comarca de región a la ciudadanía europea. La mayoría además se siente ajena al proceso de construcción europea, vamos que no se nos deja participar y decidir como se debiera, que se están haciendo desde arriba y, parece ser, para los de arriba.
La buena noticia es que hay un conjunto de valores, relacionados con las libertades, la democracia, derechos básicos de salud y educación, que suponen el auténtico nexo de unión entre los europeos. La mala que, al paso que vamos, y con los ejemplos que nos dan todos los días, lo de la unión política es una quimera, un imposible.
Y es que es lamentable el espectáculo que se está dando a la hora de salir al rescate de uno de los socios, Grecia, en momentos muy duros para su economía. Esos momentos que debían demostrar la necesidad de más Europa, son en realidad muestra de los egoísmos nacionales y en especial en el caso de los grandes países como Alemania. Está claro que en las duras cada uno va a lo suyo, y eso, lógicamente, lo único que produce es desapego.

Pero además el avance hacia la Unión queda cada vez más lejos, porque en el seno de la actual UE se dan cada día más ejemplos de las distorsiones que provocan ciertos nacionalismos. El caso más flagrante lo ofrece estos días la moribunda Bélgica, en el corazón mismo de Europa y país que acoge la capital europea. Bélgica, más que nunca, está a un paso de la desintegración, empeñados como están valones y flamencos en demostrar que no pueden vivir juntos, que son incapaces de encontrar puntos en común que permitan la continuidad del país y la convivencia no sólo pacífica sino cooperadora entre las dos comunidades. Asistimos pues al previsible fin de un país, y por tanto un nuevo revés para la Unión Europea que habrá que ver como maneja esa posibilidad, y si finalmente la acepta si actuará como acicate para que otras regiones, nacionalidades o como se quieran llamar que existen en otros estados europeos quieren seguir el ejemplo.
Europa se construye desde arriba, para los de arriba, y cada vez más de espaldas a los ciudadanos. Así que, por esa vía, será difícil mantener el espíritu europeista y sobre todo la conciencia y el orgullo de los ciudadanos de pertenecer a un espacio de libertad que está siendo mangoneado por unos pocos. Una pena.
Salud











Etiquetas: , , , ,

martes, febrero 02, 2010

¿SALIR DEL EURO?

Desde hace algunos meses se viene planteando, en distintos artículos de especialistas o analistas, la hipótesis de que algún país quiera o no le quede más remedio que abandonar el euro, la moneda única de casi toda la UE. La idea, en principio, parece descabellada y, después de tantos sacrificios para entrar a formar parte de semejante club parecería un despropósito plantearse siquiera abandonarla. El problema es que el Euro nació en época de bonanza, abarcó, con cierta alegría, a muchos países con sistemas productivos y financieros bien diferentes, y marcó unos límites demasiado flexibles (Francia y Alemania, los grandes, fueron de los primeros en saltárselos) que hicieron pensar que todo el monte era orégano. Pero.... en eso llegó la crisis. Y esa crisis, que según los expertos en Europa se ha aguantado bastante bien gracias al Euro, ha dejado con el culo al aire a varios países, y ha mostrado las carencias y debilidades de sus economías y como lo de pertenecer a la moneda única se debió más a razones políticas que a criterios de convergencia.
Y ya se sabe que cuando pintan bastos son los más débiles los que llevan las de perder. De momento mercados e inversores se están cebando, y cómo, con Grecia. Tienen al país contra las cuerdas hasta el punto de que su gobierno ya pide abiertamente socorro a Bruselas y espera, ¿razonablemente?, que los países de la zona euro acudan en su ayuda. Pero estamos hablando de dinero y en situaciones de crisis, excepto, insisto, para los grandes, la única receta que dan es apretarse el cinturón, apretar los dientes y aguantar el empobrecimiento nacional para seguir dentro de la moneda única.

Los medios anglosajones, que en esto tienen muy mala leche, y no pocos medios germanos (que siguen preguntándose como pudieron mezclarse con semejante chusma y abandonar su querido marco) lanzan todo tipo de negros augurios sobre la moneda única y sobre sus patas más débiles. Y apuntan que la tormenta, después de Grecia, arrasará a Portugal y a España. Y nosotros, como país mediano tirando a grande, somos otro cantar. Porque una crisis en España a la griega tendría consecuencias muy serias para toda la zona euro. Argumentos negativos que sustentan unos cuantos mandamases del Fondo Monetario Internacional, empeñados en hacernos tragar esas ruedas de molino cuando ellos ni han pedido perdón, ni han reconocido sus errores, cuando no se enteraron de la crisis financiera mundial que se nos venía encima.
Con semejante ruido de fondo parece que la única salida que ven es que nos apretemos mucho más el cinturón, a poder ser que se recorten fuertemente los salarios y ya de paso reformar (o sea despedir más barato o gratis) el mercado laboral.
Con semejante panorama, y hablo ya de España, quizá habría que trabajar con los hipótesis de salirnos del Euro. Las tenemos todas en contra: va a ser prácticamente imposible reducir el deficit, ahora disparado y yendo a mas, al tres por ciento que exige Bruselas en unos pocos años; el desempleo está completamente fuera de control; el gobierno está más desorientado que un guiri en una procesión de Semana Santa; con la oposición no hay quien cuente; los sindicatos están atrincherados en su defensa de lo conseguido; y la burbuja bancaria, si esa tan sólida, puede explotar en cualquier momento. Además la carroña internacional, los grupos de calificación y los inversores especulativos seguramente pondrán sus ojos en España una vez que hayan chupado todo lo que pueda en Grecia. Así que ¿por qué no irnos del Euro?.

Desde luego una decisión de ese calibre tendría un coste político interno considerable y un deterioro de la imagen de España en el mundo difícil de calibrar. Pero salvados esos obstáculos mayores, recuperar la peseta permitiría disponer de un arma que siempre dio resultados positivos a la economía española, la devaluciación de la divisa, o como preservar un cierto nivel de bienestar interno, aunque nuestra moneda ande por los suelos en el mundo. Es la forma fácil de aumentar nuestra competitividad externa, vender mucho más y comprar menos, porque nos saldría demasiado caro. No es una solución fácil, desde luego y sería seguir apostando por un modelo económico que cada x años nos da disgustos y con el que se potencia una importante economía sumergida y unas cifras de paro un tanto escandalosas.
La alternativa está en apretarse el cinturón, dedicar los pocos recursos que tengamos a intentar cambiar de una vez nuestro modelo económico, pasarlas canutas unos cuantos años y esperar que esas recetas, que tanto sabio, sobre todo anglosajón, consideran imprescindibles para España funcionen . Per ¿y si no funcionan?.
Quizá deberíamos plantearnos en serio lo de salir del Euro, pros y contras y si hace falta referendum al canto. Y a Europa (sobre todo a la parte angófilo-germánica) que le den.

Salud

Etiquetas: , , ,

Patrocinado por: vuelos baratos | directorio de blogs
Sitio certificado por
directorio de enlacesvuelos baratos
directorio de blogs
Directorio de blogs Directory of Personal Blogs Directory of Personal Blogs