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viernes, octubre 25, 2013

PERDERÁN MADRID

 Es fascinante la capacidad de este gobierno y de sus voceros de negar lo evidente. Y lo hacen una y otra vez. Como muestra las decenas de manifestaciones de padres, alumnos y profesores que ayer recorrieron las calles de muchas ciudades españolas. Estuve en la de Madrid. Las cifras de participación que da la delegación del Gobierno provocan sonrojo. Mienten; y lo saben. Probablemente tenemos el gobierno más mentiroso de la democracia española. Allá ellos. Porque no todo queda impune.
Las manifestaciones de ayer culminaron tres días de protestas y cerraban una huelga general en el sistema educativo español que ha dejado muy claro el profundo y masivo rechazo del país a la ley, la nueva, que impone el rodillo del PP. Es difícil explicar a que viene ese empeño en ir contracorriente, amparándose en esa incontable mayoría silenciosa, e imponer una ley de recorrido muy muy corto, contaminada de ideología y acompañada de unos recortes brutales, más de seis mil millones de euros en sólo tres años
La patrocina además un ministro, Wert, desbordado de soberbia, incapaz de dialogar y mucho menos de negociar y empecinado en sacar adelante un texto que no convence ni a profesores, ni a padres, ni a alumnos. Situaciones como estas, que quedan ratificadas por la enorme pitada que ayer le dedicaron a las puertas de su ministerio, hacen pensar si no habría que ir articulando algún tipo de reforma en el código penal para ir contra alguien que, desde su puesto y autoridad, legisla contra la voluntad mayoritaria de los ciudadanos y hace burla y escarnio de la misma.
Y lo peor es que este no es un caso único. El gobierno y su partido, el PP, llevan dos años de gobierno haciendo lo contrario de lo que prometieron, sacándose de la manga un sinfin de recortes difícilmente entendibles por la ciudadanía, y todo desde una arrogancia insultante para la población.
Reflejo de ese descontento popular son las calles de Madrid que han acogido en todo este tiempo decenas de manifestaciones, muchas de ellas multitudinarias, para protestar por el recorte de los derechos laborales, la reforma de las pensiones, el atraco bancario a los preferentistas, los hachazos a la educación y la sanidad...Este domingo hay una nueva marcha masiva de la marea blanca, la sanitaria, contra la privatización de los hospitales madrileños.
Lo curioso es que esta inmensa movilización popular tiene como escenario la capital, feudo desde hace muchos años del PP y que aspiran a mantener. Pero tal y como están las cosas lo van a tener difícil.
A las decenas de miles de personas que se han venido movilizando por sus calles difícilmente les van a engañar con la manipulación de cifras, el ninguneo y, a veces la represión, con la que contesta el gobierno. Difícilmente se les va a olvidar el engaño permanente, los recortes de los derechos básicos, la desvergüenza de sus políticos (casos Bárcenas, Gürtel...).
 Lo tienen difícil para volver a ganar en Madrid. Y lo tendrían relativamente fácil con una política más cercana a la gente, sobre todo ante la descompostura de la oposición que no logra rehacerse.
Pero me da la impresión que en las próximas elecciones se les va a pasar factura. Y pagarán por sus recortes y por sus derroches. Mé da que el PP perderá Madrid. Seguro.

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lunes, septiembre 23, 2013

UN REY PRIVADO

 Si no hay cambios, el rey Juan Carlos ingresará mañana en una clínica privada para una nueva operación, por la infección originada en la cadera tras la anterior intervención. Nada que objetar en lo que se refiere a la necesidad de la intervención, faltaría más; a ver si esta vez es   la buena. Pero lo cierto es que hay detalles, por llamarlos de alguna manera, que llaman la atención y podrían resultar hasta insultantes para muchos ciudadanos, agobiados como están con esta crisis financiera y social interminable.
Para empezar falla la transparencia. Nadie explica, y lamentablemente no ven la necesidad, quien corre con los costes de esta nueva operación. Lo razonable es que fueran a cargo del generoso presupuesto del que dispone la Casa Real. Pero como nadie lo especifica queda la duda de si no irán a parar al apartado otros de los presupuestos generales. Es verdad que, en todo caso, los gastos los pagamos los ciudadanos, pero quedaría más estético si lo detraen del presupuesto que ya tienen y no lo  carguen aparte.
Otro detalle que llama la atención es la elección del equipo médico. Traerse un especialista desde Estados Unidos es un lujazo y costará un pastón. Además deja en evidencia a los cirujanos que le operaron en anteriores ocasiones, como si ya no gozaran de la confianza del monarca.
Pero lo que realmente duele es la elección del Hospital Quirón, un centro privado, para realizar la operación. Vamos a ver, en estos tiempos donde el gobierno se aplica con tanto entusiasmo a podar y recortar la sanidad pública, la espantada real, como antes hicieron otros miembros de su familia, no contribuye más que a degradar la imagen de la misma y colocarse entre los privilegiados que están uno o varios escalones por encima de la inmensa mayoría de los ciudadanos.
 Desde luego los del grupo Quirón deben estar dando palmas con las orejas. Publicidad gratuita y de nivel para un centro que, que se sepa, no destaca por tener más calidad que los grandes centros hospitalarios con que cuenta Madrid.
Pero además esa elección supone un feo para las decenas de miles de personas que ayer mismo se movilizaron en defensa de la sanidad pública, especialmente amenazada en la comunidad madrileña por las decisiones depredadoras de un consejero de sanidad que, cuando cese, y siguiendo la estela de sus antecesores seguramente acabará en el consejo de administración de alguna de las empresas que se están repartiendo el pastel.
Ya está bien que el rey no tenga que estar en lista de espera, como millones de ciudadanos en este país. Es hasta lógico que tenga un área reservada en los hospitales públicos, como la que existe en La Paz, para atender sus urgencias y las de cualquier mandatario que pase por el país. Pero si a pesar de esos privilegios el rey elige centro privado, mal mensaje está enviando a los ciudadanos. Sí a esos que sufren cada día las esperas en urgencias, o que tienen que aguantarse durante meses para ser operados, o a esos miles que se les ha dejado sin atención sanitaria.
Del rey, además de representar al país, se espera sintonía con los ciudadanos. Y si en momentos tan difíciles como estos pasa de la sanidad pública está dando a entender que no se fía de la misma, quizá porque tanto recorte la haya dejado diezmada y sin recursos.
No sé quien asesora al rey y su familia, pero lo hace rematadamente mal. Y con gestos como estos no se extrañen si la brecha que cada día se abre más entre la Corona y la ciudadanía se convierte en un abismo insalvable.
En todo caso, que tenga suerte...en la privada.
Salud

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