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martes, julio 19, 2005

VERANO

Aquí estamos. 19 de Julio y por tanto casi la mitad del verano. Y a estas alturas uno empieza ya a estar harto de ese lado oscuro que tiene el verano, que es el ruido, y que , debe ser la edad, este año me parece especialmente odioso. No lo sé, pero empiezo a estar convencido de que no nos damos cuenta ni de la mitad del ruido que hacemos, sobre todo por la noche.

Centro de Madrid, medianoche del sábado. Uno se dá una vuelta y se encuentra a todo el personal echado a la calle. Las terrazas atestadas. Grupos de gente que van y vienen. Cuatro de la mañana, el jolgorio continúa, el panorama es casi el mimsmo, sólo que el vocerio ha subido algo más de tono. Y lo cierto es que cuando te ves envuelto en esa dinámica te ves a ti mismo hablando en voz alta, o lo que es lo mismo gritando, y haciendo cosas que probablemente te molestarían si no fueras el protagonista.Pobres y sufridos madrileños del centro, esos que, además, tienen que aguantar las ocurrencias de Gallardón y sus tuneladoras....

Pero es que el ruido no está solo en el centro de las ciudades. También en la periferia y, como no, en el idílico campo, donde se refugian un sinnumero de energúmenos encantados consigo mismos y decididos a decirle a todo el mundo ¡aquí estoy yo¡. Todo esto además adobado de inmundas barbacoas, que te inundan el olfato donde quiera que vayas.

Y luego están los grupitos de adolescentes, cuán gritan esos malditos, que por momentos parecen concentrar todo su alboroto hormonal en la voz, en un ejercicio de autoafirmación o de imposición frente a los otros realmente notable.

Leo esto y me veo, me encuentro viejo. Y no lo soy. Todavía. Al menos en edad. Pero...se nota que uno empieza a poner distancia frente a tanto borreguerío, aparte que parece que se está perdiendo, o se ha perdido ya, eso de la charla tranquila, aunque el grupo sea numeroso, en una cena al aire libre, bajo el inmenso y hermoso cielo de verano. Queda para las películas, sobre todo las de Rohmer.

En fin, nostalgia tengo ya del otoño, aunque sólo sea para poder cerrar ventanas durfante la noche, y ahuyentar tanta fiera aulladora como nos rodea, sea persona o adminículo propio de los tiempos.

Salud
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